Segunda Guerra Mundial (1939-1945) – Resumen

Segunda Guerra Mundial: El Conflicto que Redibujó el Mundo


La Segunda Guerra Mundial, uno de los conflictos más devastadores de la historia, cambió el curso del siglo XX. Comenzó el 1 de septiembre de 1939, cuando la Alemania nazi, bajo el liderazgo de Adolf Hitler, invadió Polonia. Este acto desencadenó una serie de eventos que llevaron a un enfrentamiento global entre las grandes potencias del mundo, divididas en dos bloques: las Potencias del Eje, encabezadas por Alemania, Italia y Japón, y los Aliados, principalmente el Reino Unido, la Unión Soviética, China y, más tarde, Estados Unidos.

La invasión de Polonia fue solo el comienzo de una serie de agresiones. Alemania, utilizando tácticas de «guerra relámpago», rápidamente conquistó grandes partes de Europa, incluidas Dinamarca, Noruega, los Países Bajos, Bélgica y Francia. El avance alemán fue imparable y en junio de 1940, el gobierno francés se rindió. Lo que parecía ser una victoria fulminante de Hitler no tardó en ser desafiado, ya que el Reino Unido resistió ferozmente en la Batalla de Inglaterra, donde la Luftwaffe (la fuerza aérea alemana) intentó sin éxito destruir la fuerza aérea británica.

Mientras Europa se veía arrasada por la guerra, Japón expandía su imperio en Asia. En 1937, Japón invadió China y en 1941, se alió con Alemania e Italia para formar las Potencias del Eje. En un giro dramático, Japón atacó la base naval estadounidense de Pearl Harbor, en Hawái, el 7 de diciembre de 1941. Este ataque provocó que Estados Unidos entrara de lleno en la guerra, lo que cambió el equilibrio de poder a nivel global.

A medida que la guerra se extendía, los Aliados comenzaron a tomar el control. En el frente oriental, la Unión Soviética, que había sido atacada por los nazis en 1941, logró una victoria crucial en la Batalla de Stalingrado (1942-1943), que fue un punto de inflexión importante. A partir de allí, las fuerzas soviéticas comenzaron a empujar a los alemanes hacia el oeste. En el Pacífico, Estados Unidos ganó importantes victorias en batallas como Midway (1942) y Guadalcanal (1943), lo que detuvo la expansión japonesa.

Para 1943, las Potencias del Eje comenzaron a perder terreno. En el norte de África, los británicos y estadounidenses derrotaron al ejército alemán en la Batalla de El Alamein, y en Italia, los Aliados comenzaron su invasión. En junio de 1944, los Aliados llevaron a cabo el histórico desembarco en Normandía, conocido como el Día D, abriendo un segundo frente en Europa. Esto, sumado a las victorias soviéticas, selló el destino de la Alemania nazi, que se rindió el 7 de mayo de 1945, después de que Berlín cayera ante las fuerzas soviéticas.

Aunque la guerra en Europa terminó, la lucha en el Pacífico continuó. Japón, a pesar de las pérdidas, seguía combatiendo. Fue necesario un giro radical para poner fin a este conflicto: en agosto de 1945, Estados Unidos lanzó bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Con su país devastado, Japón se rindió el 15 de agosto de 1945, y así terminó la Segunda Guerra Mundial.

Las consecuencias fueron monumentales. Millones de muertos, ciudades arrasadas y economías destruidas. La guerra alteró el orden mundial, estableciendo a Estados Unidos y la Unión Soviética como superpotencias y dando inicio a la Guerra Fría. Además, la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) buscó garantizar que algo tan catastrófico no volviera a ocurrir. También dejó un legado terrible: el Holocausto, donde el régimen nazi asesinó a seis millones de judíos, marcó la historia con su atrocidad.

La Segunda Guerra Mundial no solo cambió fronteras y gobiernos, sino que también alteró para siempre la forma en que el mundo veía la guerra, la diplomacia y los derechos humanos. Hoy, más de 75 años después, sigue siendo un recordatorio de las consecuencias de la intolerancia y el autoritarismo.